La práctica de la ecopsicología, por Belén MayaM

Podemos resumir diciendo que la acción fundamental de la práctica ecopsicológica es la inmersión en la naturaleza –preferiblemente virgen-.

Somos seres energéticos, con una vibración y frecuencia y este es el resultado de factores externos e internos. Cuando estamos inmersos en un ambiente nuestro “organismo-ser” se integra en el sistema, no existe la posibilidad de estar separados…todo en el universo está unido, desde lo más simple a lo más complejo…los sistemas y ecosistemas interactúan….la idea de ser distintos al medio ambiente, es una ilusión, una locura. Somos parte, somos uno, somos naturaleza.

Como seres vivos realizamos unas funciones orgánicas peculiares de nuestra especie y estas funciones se nutren y nutren al entorno inmediato…desde la alimentación…pasando por el consumo …hasta la producción material e inmaterial de múltiples artefactos e ideologías, estamos en una constante transformación del medio en el que habitamos, transformación que es recíproca.

Influimos al medio y el medio nos influye.

En la naturaleza virgen existe una armonía natural entre todos los seres…contagiosa, relajante, vibrante, bella…el estrés y el cansancio se disipan en ella, la artificialidad del estilo de vida consumista se desmorona ante la majestuosidad de la simple, poderosa, espléndida y devastadora naturaleza.

En la civilización actual predomina el estado de conciencia mental y racional. Cuando nos zambullimos en la naturaleza, el estado cambia, los sentidos se despiertan, se agudizan, lo fundamental y esencial se hace más presente y evidente. La distancia entre mente-cuerpo, mente-sentimientos, ser humano y naturaleza se vuelve más corta; se favorece la integridad, la unidad. Aparecen sensaciones de bienestar y placidez y/o energetización y vitalidad…dependiendo de los distintos elementos de la naturaleza con los que entremos en contacto…-lago, mar, montaña, valle, bosque, jardín..-la cualidad cambia…y la belleza acompaña la experiencia aportando una elevación de la conciencia a través de la cual todo se percibe con más sabiduría que no conocimiento, con más amor.

Como dice Noverto Levi: “Amor, es armonía en el sistema”.

Como dicen los bosques: “El canto de un pájaro es el aliento de dios”.

”He visto el Amor que mueve al sol y las demás estrellas…” decía Goethe.

Y yo diría que la Eco-psicología nos abre una puerta para el desarrollo del amor hacia un@ mismo, hacia l@s otr@s y hacia la Madre Tierra, así cerramos el círculo, pues tod@s somos UN@.

Para mí la Eco-psicología, metafóricamente hablando, es UN CALIZ, en el que se produce una alquimia sanadora al mezclar la sabiduría humana con la naturaleza virgen, dando como resultado los valores supremos de la libertad y la felicidad aquí en la tierra.

Belén MayaM

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